2019-01-25 | Cuidar de nosotros mismos

Una instrucciòn muy importante

Una instrucción muy importante

En su primera carta a Timoteo, el apóstol Pablo da una instrucción para líderes que es importantísima. Dice que debemos cuidar cómo vivimos y qué enseñamos.

1 Timoteo 4 16 Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza. Persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.

Pablo enfatiza la importancia de esta instrucción por decir que obedecerla nos lleva a la salvación, y nos hace guiar a otros a la salvación. ¡Es una instrucción sumamente importante!

Cuidamos nuestra vida

Aquí, examinamos la primera parte de esta instrucción: Tenemos que tener cuidado de nosotros mismos. Debemos vigilar y cuidar cómo somos y cómo vivimos.

Cuidar a nosotros mismos es tan importante porque antes que todo nuestro ministerio, tenemos que tener una relación saludable con Dios; si nosotros no estamos creciendo más y más en la gracia de Dios, no podemos guiar a otros a acercarse a Dios. También, es importante porque nuestra forma de vivir — o sea, nuestro testimonio — es esencial a nuestro liderazgo. Debemos demostrar a otros cómo vivir como hijos de Dios; con nuestra vida enseñamos a otros qué significa y cómo se ve seguir a Jesús.

Muchas veces, el líder se preocupa más por los demás que por sí mismo: piensa en cómo está el estado espiritual de otros, e ignora su propio estado espiritual; corrige el mal camino de otros, pero tolera sus propios pecados persistentes; enseña más y más a otros, mientras su propio crecimiento espiritual se para; ayuda a guiar a otros a tener una relación más cercana con Dios, pero no profundiza su propia relación con su Padre.

¿Cómo cuidamos nuestra vida?

Cuidamos nuestra vida por vigilarla constantemente. Debemos siempre preguntarnos: ¿Cuál es mi pecado persistente? Tenemos que observarnos a nosotros mismos: lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos.

Al vigilar nuestra vida, nos cuidamos por buscar más a Dios en nuestro tiempo personal, y por no tolerar el pecado en nosotros. Tenemos que hacer cambios radicales, instantáneos y decisivos.

La instrucción de Pablo al joven Timoteo contiene una promesa:

…haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.

Cuidar nuestra vida tiene el efecto de ayudarnos a no apartarnos de Dios, a no dejar a nuestro Salvador, a no arruinar a nuestro testimonio. También, nos ayuda a guiar a otros a seguir a Jesús y hallar su propia salvación.

¡Seamos líderes que constantemente vigilan su propia vida espiritual!

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